Garzón en el Banquillo


Espectacular artículo de Pablo Sebastián en su columna diaria de República.es. Me permito el lujo de reproducirlo íntegramente.

 
Pablo Sebastián

El Manantial

Garzón en el banquillo

Pablo Sebastián
 

El cazador cazado y al final de una larga escapada por el presunto delito de prevaricación continuada por escuchas ilegales. Hablamos del juez Garzón, el que quiso tener al alcance de su mano todos los hilos del sumario Gürtel (que luego festejó en una infame cacería) autorizando escuchas y violando con premeditación la ley y el sagrado derecho de defensa. Será el primer proceso de los tres que esperan al famoso juez en el Tribunal Supremo, a pesar que a él le hubiera gustado empezar por el caso de sus actuaciones, también ilegales, en investigaciones sobre el franquismo a sabiendas también de que lo hacía al margen de la ley y de su competencia, para lavar su actuación “prevaricadora” como presunta víctima franquismo. También le queda por delante otro caso relativos a las cartas que escribió desde la Audiencia Nacional –con membrete incluido- pidiendo dinero a grandes empresas del Ibex para que financiaran unos cursos en Estados Unidos de los que él mismo era un beneficiario.

Solo desde la soberbia de su fama, convencido de estar en la impunidad y bajo el paraguas del Gobierno socialista y seguro de que nadie se atrevería con él le permitió creer a Garzón que sus abusos procesales nunca serían sometidos a la acción de la Justicia, donde ha dejado tras de sí todo un reguero de arbitrariedad, espectáculos bochornosos y posiblemente muchos mas casos de presunta prevaricación que los tres que lo tienen acorralado. Y dando el penoso numerito de recursos en cadena y sin apoyo legal e incluso de burlescas actuaciones como su fallido intento de llevar al propio Tribunal Supremo ante las cortes europeas antes incluso de ser juzgado y solo porque sabe y presiente que puede ser condenado.

Este personaje, sin duda siniestro para el prestigio –muy dañado- de la Justicia española, merece un escarmiento y sobre todo justicia porque en él se ejemplarizan abusos y connivencias del Poder Judicial y el Poder Ejecutivo, uno de los grandes problemas de nuestro sistema político. Se vio con la mayor claridad cuando Garzón, tras señalar al ex presidente González con la “X” de los GAL, vendió su alma al felipismo por una parcela de poder y apareció en la lista del PSOE por Madrid en las elecciones de 1993 detrás de Felipe González, quien le aplicó lo de “Roma no paga traidores”, y en vez de hacerlo ministro tal y como esperaba el juez, lo dejó de secretario de Estado. Y por eso luego Garzón regresó a la Audiencia Nacional –algo que debería de estar prohibido por ley- y tramó su venganza con la reapertura del caso GAL, en este caso con razón.

Mientras los poderes Legislativo y Ejecutivo tengan en este país capacidad para intervenir y nombrar a los altos representantes y magistrados de la justicia española no habrá Justicia independiente, como se ha visto en muchos casos y especialmente en el Tribunal Constitucional. Y mucho nos tememos que, en este momento, en esa Corte convertida en coladero de las intrigas del poder político ahora se este tramando alguna barbaridad sobre Batasuna, Sortu y Bildu para que puedan estar en las elecciones municipales vascas del mes de mayo, porque tanta energía de Zapatero y de Rubalcaba contra estas organizaciones, a raíz de la ruptura de la tregua de ETA en Francia, es para sospechar.

Como para sospechar son ciertos indultos acordados en el TC y los que pueden estar por llegar, o su tibieza frente al mas que inconstitucional estatuto catalán. Y ya veremos si es por esa última instancia judicial –que debería acabar en el Supremo- por donde Garzón intenta escaparse de la ley si lo condena el Supremo, con la ayuda del gobierno que es su último paraguas protector y que para colmo se dedica a buscar fuera de España y de manera oficial un empleo para tan sospechoso juez.

2 comentarios en “Garzón en el Banquillo

  1. Estimado Jon

    Tuve el placer de compartir unos breves minutos contigo a la salida de una reciente conferencia. Te di una tarjeta, que guardaste en tu chaqueta, para poder invitarte a nuestras tertulias.
    Te agradecería mucho que te pusieras en contacto conmigo.
    Un cordial saludo

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