España: Medalla de Oro Europea en Paro


Os prometo que esta es la última mala noticia económica de la semana de la cual me hago eco.

Según informa El Mundo, España es el país de la Unión Europea con mayor indice de paro.

BRUSELAS.- Continúa el goteo de datos que muestran el empeoramiento de la economía española. El desempleo subió en julio en España tres décimas, hasta el 11,0% de la población activa, el aumento más fuerte de toda la Unión Europea, según los datos de Eurostat.

Un año antes, el paro afectaba al 8,2% de los trabajadores españoles.

España es el Estado miembro con más paro seguido de Eslovaquia (10,3%). En el extremo contrario está Dinamarca, con el 2,3%, y Holanda, con el 2,6%.

Al saber de esta noticia, nuestra querida vicepresidente del gobierno, Fernandez de la Vega ha dicho que:

“vienen tiempos difíciles en los que tendremos que seguir encarando situaciones adversas”, aunque ha insistido en el que el Ejecutivo “seguirá trabajando con prudencia para paliar los efectos” de la desaceleración.

Independientemente de que siguen negado la crisis (o debemos ya decir recesión), lo que este gobierno tenía que haber hecho era tomar medidas los últimos dos años para evitar que esta crisis que todo el mundo veía venir, nos golpeara tan tremendamente.

Ahora, no hay que trabajar para “paliar los efectos de la desaceleración”, sino hacer las reformas necesarias en le mercado laboral y financiero para salir de la crisis.

 

Agujero en las Cuentas


Reproduzco integramente el editorial de hoy del ABC

Viernes, 29-08-08
El goteo diario de datos económicos se está convirtiendo en un preocupante parte de guerra que ayer obligó al Gobierno a anotarse otra pésima noticia. El Estado registró un déficit de 9.965 millones de euros hasta julio, más del doble del déficit registrado en el primer semestre -fueron 4.683 millones- y ya próximo al 0,90 por ciento del PIB. El Estado acumula por tanto un llamativo déficit si se tiene en cuenta que hace un año el superávit era de 7.500 millones. Tanto la desaceleración global como el coste de las demagógicas «medidas sociales» del Gobierno -sobre todo el «aguinaldo» de la devolución de 400 euros del IRPF- son la causa de estos «números rojos». Con todo, lo más preocupante es la vertiginosa velocidad con que las cuentas del Estado se merman. Ni siquiera el consuelo de una buena noticia -el IPC nos concede un respiro al bajar del 5,3 al 4,9- consigue aliviar el parte de guerra. Primero por su carácter cuyuntural y segundo, porque en la antesala de la recesión, tener una inflación del 4,9 por ciento no es para presumir.