De Radares y Puntos Negros


Un estudio de la organización Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha venido a confirmar algo que todos ya sabíamos o al menos intuíamos; la localización de los radares de la Dirección General de Tráfico tienen un mayor componente recaudatorio que de regulación del tráfico en puntos peligrosos.

Según el informe de AEA, utilizando los datos de la DGT, de los 516 puntos de las carreteras españolas donde se han instalado radares fijos sólo 139 (26,9%) resultan coincidentes con un punto negro y el resto se ha ubicado en lugares con mínima o nula siniestralidad.

Es decir, al colocar casi el 75% de los radares en lugares con mínima o nula siniestralidad, el objetivo es “cazar” a los conductores que superen el límite de velocidad en zonas seguras con un claro afán recaudatorio.

Curioso es el siguiente dato, en España hay 802 puntos negros, pero solo 139 tienen radar.  La siniestralidad en los puntos negros ha aumentado en un 6,5% hasta alcanzar la cifra 3.289 accidentes con víctimas.

Estas cifras, señala AEA, suponen un incremento del 6,5% en el número de siniestros sobre los ocurridos en 2006, en tanto que en la cifra de víctimas apenas hubo variación -5.403 frente a 5.398 del año anterior-. Sin embargo, sí se redujo el porcengaje de fallecidos, un 21,6%.

No obstante, el número de puntos negros se incrementó un 7,1%, contabilizando 53 más que el año anterior, según los datos de la propia Dirección General de Tráfico (DGT).

El artículo de Estrella digital termina con un párrafo que suscribo integramente

Ante estos datos, la AEA considera que Tráfico debe rediseñar el mapa donde deben colocarse los puntos fijos de control de la velocidad, buscando siempre los puntos negros, “ya que a la vista de estos datos sobre el nivel de coincidencia de los radares con los puntos negros de nuestras carreteras cualquiera podría sospechar que este importante sistema de prevención de los accidentes se está convirtiendo en un mero instrumento de recaudación”.

Radares SÍ, pero donde hacen falta

Lecciones del “affair” Osetia del Sur


Después de todo lo escuchado estos días sobre Osetia del Sur, las motivaciones rusas para la intervención e invasión de Georgia, bombardeando objetivos civiles (donde están los del “no a la guerra”?), sólo consigo sacar tres conclusiones:

  1. El gobierno ruso no es de fiar en sus relaciones con Europa
  2. No podemos continuar con la actual dependencia energética del gas ruso
  3. Europa debe de reforzar su seguridad militar (escudo de misiles incluido) 

Con la caida del régimen comunista, la mayoría de los europeos occidentales (yo incluido) pensabamos que por fin toda Europa iba a converger política y económicamente, y que Rusia se iba a convertir en el principal socio a todos los niveles en la escena internacional.

Pero con Putin y su marioneta Dmitri Medvédev en el poder, la visión imperialista de la antigua Unión Soviética no ha cambiado