El plan Sebastián


Ayer, cuando publiqué el post “el futuro según Sebastián”, tenía cierto temor a estar predispuesto por mi posición anti-gubernametal. Hoy sin embargo, tras leer los editoriales de El País “Un plan de juguete” y del ABC “Mas luces, menos bombillas, me doy cuenta que no estaba tan equivocado en mi apreciación pero, por otro lado, estoy mucho mas preocupado.

Cuando ABC y el País coinciden en atacar frontalmente un plan de ahorro energético, es que algo esta mal.. my mal.

…se equivoca gravemente si piensa que en las actuales circunstancias la solución pasa por luminosas medidas coyunturales que no son más que parches, más o menos originales, para mitigar una dolencia crónica. (ABC)

Difícilmente puede calificarse de Plan de Ahorro un rosario semejante de medidas dispersas; y más difícil de creer resulta que así se vaya a reducir el consumo de petróleo… ( El País)

 Es como si Sebastián pretendiera curar una pulmonía a base de aspirinas.  (ABC)

… no puede conformarse con un catecismo de buenas intenciones desarrollado en 31 píldoras inocuas, propias del manual de instrucciones de un electrodoméstico (El País)

Provoca sonrojo comprobar cómo Sebastián pretende combatir la crisis con dos bombillas de bajo consumo, una en cada mano, y una estrafalaria propuesta de reducción máxima de la velocidad en los accesos a las grandes ciudades y en las circunvalaciones (ABC)

 De todas las propuestas (y muchas de ellas no son competencia directa del ministerio, es decir, son meras recomendaciones), la más eficaz, y no lo es mucho, es la de limitar un 20% la velocidad de acceso a las grandes ciudades y en las vías de circunvalación (ésta es de las que no son competencia suya),  (El País)

Estamos ante un Gobierno que niega la crisis, que presume de una fortaleza para hacer frente a la «desaceleración profunda» sin parangón entre las naciones del mundo, que se jacta de haber destinado un montante de dinero para enderezar el rumbo de la economía sin precedentes en ningún país de la UE y que, sin embargo, padece como nadie eso que Zapatero no llama crisis (ABC)

El ministro se contradice cuando anuncia que estamos ante el tercer shock del petróleo y, al mismo tiempo, presenta un plan de ahorro que en ocasiones roza la puerilidad (El Pais)

Mientras el Ejecutivo malgasta el tiempo en negar la evidencia, el ministro de Industria se presenta en el Congreso de los Diputados con unas medidas que, en su enunciado, son la expresión misma de un plan de choque al más puro y rancio estilo de los estertores del castrismo. (ABC)

Eso sí, las propuestas de ambos editoriales para de verdad hacer frente a la crisis que tenemos encima son bastante distintas:

Si quiere ahorrar energía de verdad, dispone de políticas de precios para desincentivar el consumo, de capacidad de negociación para recomendar que se cierre el centro de las ciudades al tráfico o que se articule un sistema de auditorías energéticas que prime la eficiencia en la producción. Eso para empezar.  (El País)

Lástima que el ministro Sebastián no sea capaz de entender que lo que se necesita en estos momentos no son bombillas de bajo consumo, sino medidas de más hondo calado que pasan por la auténtica liberalización del sector energético, por la flexibilización de un mercado laboral encorsetado y por una reforma fiscal ambiciosa que permita a las pequeñas y medianas empresas afrontar el futuro sin necesidad de que al Gobierno se le encienda la luz (ABC)

Y desgraciadamente, coincido con el análisis final de El Pais

Si estamos ante el tercer choque petrolero, con las medidas de juguete propuestas, la crisis durará bastante más de lo previsto.

Como comenté mas arriba, hoy estoy mas preocupado…. mucho mas preocupado

ACTUALIZACIÓN 1-VIII-2008

Más de lo mismo por José Oneto en Estrella digital

Junto a medidas llenas de sentido común (renovación de 240.000 vehículos con más de 15 años de antigüedad, optimización de las rutas aéreas, limitación de la temperatura de los edificios climatizados, financiación de inversiones que promuevan ahorro energético, mayor eficiencia en el alumbrado público y en las autovías y autopistas) hay otras, de brocha gorda, que han convertido el nuevo plan de Miguel Sebastián en motivo de chanza, cuando no de claro cachondeo