Edurne Uriarte (Columnista habitual del ABC), publica hoy un artículo con el mismo título de este Post.
Se queja y con razón que desde ciertos ámbitos de la izquierda progre se nos acuse a los que estamos a favor de la cadena perpetua de anti-democráticos
Lo que no es conmovedor, ni mucho menos respetable, es la pretensión de algunos de tratar de situarnos a los partidarios de la cadena perpetua en oposición a los principios democráticos. Como lo sugiere la presidenta de la Unión Progresista de Fiscales, Gabriela Bravo, cuando afirma que la cadena perpetua no es compatible con los principios que impulsan el Estado de Derecho y democrático.
Edurne le recuerda que la cadena perpetua está vigente en países con mucha mas experiencia democrática que nosotros.
Comprobará que la cadena perpetua es perfectamente compatible con los principios del Estado de Derecho y democrático en países como Francia, Alemania o Gran Bretaña
Y nos recuerda el caso de Rosemary West (que a mí ya se me había olvidado)
También comprobará que nadie en Gran Bretaña cuestionó, por ejemplo, a Tony Blair o a su ministro de Interior, Jack Straw, cuando este último decidió en 1997 que Rosemary West se pudriera en la cárcel en contra de la decisión de un juez de permitir su salida tras 25 años para que se reinsertara y encontrara el bien.
Y es que quienes se escandalizan ante la defensa de la cadena perpetua creen que Rosemary West debe tener derecho a reinsertarse. Fue condenada, junto a su marido, suicidado en prisión, por diez crímenes. Los que se pudieron probar. Durante años, secuestraron, torturaron, violaron y asesinaron a jovencitas, incluidas dos de sus propias hijas, y después las enterraron en el jardín. Bajo el liderazgo de Rosemary
Los progres siempre mirando por el verdugo en vez de por la víctima. ¿Sentirán que tienen más posibilidades de ser verdugos que víctimas?.